Su implementación requiere de varios ajustes en la normativa y el proceso ha llegado a un estado de judicialización en Chile, con varias causas abiertas en el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia. En este momento de dudas, es posible dar claridad al comercio, a través de las transferencias electrónicas.

Tan difícil de entender, como de procesar, ha resultado ser el llamado Modelo de Cuatro partes, que hoy dirige los medios de pagos en el país y que presenta, a juicio de expertos, ciertas deficiencias que podrían perjudicar a los actores del proceso. 

El modelo de cuatro partes es un sistema de pago en que los emisores de tarjetas y el adquirente que procesa el pago y afilia a los comercios, operan en forma separada. Es así como encontramos en este proceso, tal como su nombre lo dice, cuatro partes: tarjetahabiente (dueño de la tarjeta), comercio, adquirientes y emisores de tarjetas.

Un sistema que, para los expertos en medios de pago, tiene aún algunas deficiencias, que se deben mejorar antes de entrar en el juego. 

Según señala Rodrigo Schmidt, Vicepresidente Comercial de Khipu, a pesar que el modelo de 4 partes parece bien pensando, porque separa de buena manera la actividad comercial que se puede realizar para emitir tarjetas, con respecto a la actividad de atender comercios que quieran recibir pagos con dichas tarjetas, su implementación requiere de varios ajustes en la normativa y el proceso ha llegado a un estado de judicialización en Chile, con varias causas abiertas en el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia y un proyecto de ley en curso para regular las comisiones que cobrarán las entidades que emitan tarjetas.

“Algunas normas necesarias no se están atendiendo. Entre los temas no abordados está la imposición a Transbank de repartir a los emisores y las marcas casi toda la comisión que cobra a los comercios, lo que no es consistente con el objetivo de aumentar la competencia en la industria en la que participa Transbank. A eso se agrega que el compendio de normas del Banco Central, en sus capítulos de medios de pago, está redactado según los conceptos del modelo de 4 partes, lo que nos parece una reducción contraproducente, pensando en estimular la innovación y la competencia. Pero siendo así, uno esperaría que dicho compendio regule a las marcas, que no sólo son creadoras del modelo, sino que establecen una serie de reglas, en algunos casos impresentables, como cuando se prohíbe a los comercios mostrar precios diferentes según medios de pago que tienen costos diferentes, cuando se prohíbe a los prestadores de servicios de pago atender a otros prestadores de servicios de pago o las restricciones a las transacciones internacionales”, explica Schmidt.

A juicio del profesional, en esta gran discusión sobre lo que se debe normar y lo que no, o cómo debe ser dicha normativa, participan empresas con intereses y visiones muy distintas. “Para la autoridad ha resultado imposible ofrecer certidumbres, porque se trata de muchas piezas con responsables diferentes y al faltar una visión global en la normativa, se especula con cambios drásticos en las reglas del juego, incluido lo más simple de evaluar, que es el precio a pagar por el servicio”, agrega. 

Schmidt señala que en este momento de dudas, es posible dar claridad al comercio, gracias a la opción de pago de simplificación de transferencias electrónicas, que Khipu ha desarrollado durante 9 años y que ha llegado a niveles de servicio excelentes.

Es por eso que Khipu, tras un vuelco en su imagen corporativa y modelo de negocio, se enfoca actualmente en las transferencias como medio pago, esto, hasta que se aclaren las dudas del modelo de 4 partes. 

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